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El rincón de jazmin

Cosas mías

Dejaría...

 

Dejaría la pluma que se secara y las hojas que se amarillearan, en ese tono viejo del pasar el tiempo.
Cerraría la carpeta de los sentimientos, le pondría un candado, y esa llave la lanzaría   lejos, tan lejos que fuera imposible saber donde cae..
Y por mucho que quiera  abrirlo, tener sólo una opción y que esa  opción fuera; que al hacerlo se deshaga como si fuera polvo y no encontrar ni una sola letra que me recordara esas sensaciones que un día tuve.
Eran sentidos sí, pero ya no importan
Quizás trate de engañarme a mi misma y quiera asegurarme no volver a sentirlos. No obstante no puedo falsear mi condición tan fácilmente; no podría escribir ni una sola letra si no la sintiera con el corazón. Quizás con el corazón herido, sí, también,  y muchas veces además, pero otras no ha sido así. Lo que sentía es la belleza de mis sentimientos y así los exponía.
No concibo un escrito basado en mentiras, no sabría  ni tan siquiera simularlo.
Quisiera cerrar esta etapa de mi vida y  que fuera sin dolor, sin pensamientos negativos.
Podría prometerme a mi misma no volver a escribir, pero no lo haré, porque esa promesa la rompería; siempre hay algo hermoso en la vida que te dan ganas de describir, porque sientes que tiene que ser narrado de alguna manera..
Pero si quisiera; que mi sentimientos fueran siempre positivos, que nada ni nadie pueda alterar mi estado de ánimo.
Por ello, aún teniendo  pensamientos en este momento tan dañinos; volveré a cargar con tinta mi pluma y abriré esa carpeta cerrada e impediré que se torne  envejecida.  Seguiré escribiendo lo que mis ojos vean y mi corazón sienta al verlo.

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Los postres

Los postres

Tengo en manos un proyecto y no paro de hacer el trayecto BCN - Girona, me encanta ir, porque si el proyecto sale bien se realizará unos de los sueños de mi vida.
No diré cual es no vaya ser que me salga mal – cruzo los dedos por si acaso- pero es un sueño que tengo tan al alcance de mis manos que casi ni me lo creo.
Lo peor es, que tenemos que pararnos a comer en restaurantes ya que entre pitos y flautas se nos hace siempre la hora de la comida.
Y allí estoy yo mirando los menús.
Por mucho que los mire siempre acabo diciendo; una ensalada y de segundo algo a la plancha y por favor, la guarnición también con ensalada, o verduras al vapor.
No es que me moleste la ensalada, al contrario, es mi plato preferido en cualquier variación y si es con hortalizas mejor que mejor.
Lo malo son los postres; miro la carta de esa suculenta variedad y no se ni porque lo hago; que si crema catalana, flanes con nata, tarta de la casa, helados Uff!! Todo con fotografías que dan ganas de comerse la misma carta de postres y luego para terminar diciendo; un café, por favor!

Mientras los que hay a mi alrededor, como es el caso de hoy que no había menú, se piden un pijama. Agg !! Casi que me da algo.
Un maxi-plato con su flan con nata, melocotón en almíbar, piña, helado de dos sabores y encima unas gotas de chocolate.
Y es que soy muy golosa pero el kit de la cuestión es que si pido ese platazo de postre, luego tengo remordimientos y pienso en las calorías que he metido en el cuerpo, para nada.
Sí, ya se que es darse un capricho de dioses y que sólo se vive una vez, pero, no!! que luego me arrepiento.
Así que, mientras se lo comen, salgo y me fumo un cigarrillo en la calle.
Y es que el poder sobre nuestra mente aún costando, es muy fuerte y cuando estoy por vencerme pienso; si me como ese postre seguro que me sienta hasta mal.
Es que yo trato de auto-convencerme y realmente cuando no he caído en la tentación y no me derrito ante los brazos de los dulces es cuando me siento realmente bien.

El felpudo

El felpudo

Se supone que el felpudo que tienes en la puerta es para limpiarse los zapatos antes de entrar en una casa, que no lo pones para adornar la puerta. Bueno un poco sí, se suele poner para que llame la atención, más que nada que se vea para que sirve.

He tenido tropecientos felpudos y los he ido tirando casi nuevos, ya que no los han utilizado, o que yo me he aburrido de verlos y los he cambiado por otro más bonito. De hecho solo lo utilizaba yo o alguna visita que venga a casa.

Los de casa se lo saltan y les digo que el felpudo está para algo pero nada que no se acuerdan y siguen saltándoselo.


Ahora he comprado uno muy llamativo que en lugar de poner Bienvenido pone PÍSAME FUERTE así, tal como lo he escrito, con las letras bien grandes y con la frasecita en cuestión en color chillón . Pero ni con esas.


El otro día llovió un poco, sacaron al perro y no se donde se metieron pero estaba la casa llena de barro. Abro la puerta para sacudir el felpudo y ni una mota de polvo.

Pues nada que ni el PISAME FUERTE en chillón da resultado. Podría pensar que lo hacen aposta, pero estoy segura que es porque son así de despistados.

Dan ganas de poner escrito en la misma puerta ¡¡OJO!! ACUERDATE DEL FELPUDO QUE ESTÁ JUSTO DEBAJO DE ESTE LETRERO.

Esto del felpudo es como la ya famosa pasta de dientes siempre abierta y fuera de su sitio. O lo que es lo mismo NO HAY POSIBLE SOLUCIÓN.

Las listas de espera

No me gusta ir al médico, suelo pensar que cuando te duele algo y empiezan a pedirte pruebas, al final te sacan alguna cosa que ni en sueños piensas que tienes.
Por ello, cuando me decido a ir es cuando el dolor es muy agudo y casi insoportable.
Tengo un fuerte dolor en el hombro izquierdo que va bajando al brazo, éste empieza con un angustioso cosquilleo, como si se durmiera, es muy molesto. Aparte también tengo un pinzamiento en las cervicales, pero en la parte derecha, todo visto en varías radiografías previamente hechas en la S.S. por petición de mi médico de cabecera..
Se me ha de hacer otra prueba más complicada pero como ya sabemos las listas de espera son… diría tercermundistas y viendo que no llega la citación para dicha prueba he pasado por atención primaria y lo he preguntado. Se el sitio al que he de ir pero no tengo día ni hora. A saber cuando tengo la gran suerte de que me llamen…
Como los dolores cada vez son más acusados y no parece que sea corto el proceso he terminado por ir a un fisioterapeuta muy conocido en mi ciudad. Bueno conocido por aquello del boca a boca que es la mejor manera de hacer publicidad y en menos de dos días ya me estaba dando masajes en la zona dolorida y creo que ni el mejor médico podría localizar de manera tan efectiva los puntos exactos donde tengo el dolor.
Durante el masaje vi las estrellas, porque la zona a tratar digamos que la maltrataba de una manera bastante salvaje, pero eficaz. Cuando terminó el masaje era una persona nueva, dolorida por el maltrato sometido pero sin el dolor acusado que llevaba padeciendo desde hace…ni me acuerdo.
Tengo ligeras molestias pero no se me duerme el brazo, algo importante para mi ya que  de no ir a un fisioterapeuta de pago, tardaría meses en conseguir la mejoría  porque los tramites que se deben efectuar hasta conseguir un fisio de un centro de rehabilitación concertado por la Seguridad Social creo que como mínimo deben de pasar unos seis meses, lo se de oídas nada más. Pero ya se sabe; que cuando el río suena, agua lleva.
De momento la semana que viene vuelve a maltratarme la zona afectada ya que según él fisio está fatal y ha de volver todo a su lugar, pero ese maltrato no es sólo para mí, es que hasta él suda y todo de la fuerza casi bruta, diría yo, que emplea para darme el masaje en la zona afectada. El dolor está asegurado para la semana que viene pero sarna con gusto no pica. Bien, eso de que gusta, va  a ser que no, porque lo paso fatal con ese amasamiento tan fuerte en la parte dolorida. Es decir, que paso unos 45 minutos bastante malos pero luego reconozco que al menos han valido la pena.

Y hablando de las diferencias de los masajistas que tienen a bien concertar la S.S. y  que los enfermos se pasan meses yendo a sus centros; en los que se enriquecen unos cuantos a costa del dinero de todos y que además sales igual que has entrado, dándote el alta en malas condiciones o si acaso peor, con la diferencia más que notable de ir directamente a uno de pago. En dos , tres sesiones, o a lo sumo en un mes estás perfecta. Y es que van directo al grano porque ya se sabe que por la boca se gana más clientela que si pusieran letreros luminosos por todas las esquinas, pero alto!! Tienes que ser muy bueno en la materia porque los letreros incandescentes no sirven de nada y el boca a boca les puede afectar bastante para dejarles muy lesionados económicamente.
En fin, que a gastarse el dinero toca, pero ¿quién piensa en el dinero cuando tienes un poco tocada la salud?

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Sueños vacíos

 

 

 

Dejaré que los sueños se deslicen
como arena entre mis manos y
vaya cayendo despacio hasta que
no quede ni un partícula .
Cuando vea que no ha quedado ni
el brillo dorado de un solo grano
avanzaré hasta el agua salobre.
Extenderé mis manos para que
limpie esos sueños que empañaron
de ilusiones lo que yo sola iba
especulando.
Se que en mis ojos asomaran lágrimas
que se desvanecerán al hacer contacto
con esa abundancia y perecerán en
cuanto toquen esa masa de agua.
Me iré pensando que allí dejo mi alma,
deseando a su vez dejar por fin mis
últimas lágrimas.
Asimilar que me voy de vacío, para ir
llenando de nuevo el tacto de mis manos
de esencias verdaderas.

El ovillo que tejemos

 

La vida que vamos tejiendo, las alegrías, tristezas, recuerdos entrañables y otros que son más bien para desterrar.
Ese ovillo que se ha ido consumiendo para tejer hay muchos hilos que no debiéramos haber  entrelazado, nos abstuvimos de aislarlos en su momento, no se hizo y el resultado es, que la pieza tejida tiene agujeros, son imposibles de remendar, por mucho que esa prenda se parchee, detrás de ese simbólico remiendo, en el que anteriormente había un agujero, hay constantes recuerdos excesivamente dolorosos, y no se  pueden tirar porque entonces, lanzarías toda una vida.
Eso es lo nocivo, lo que produce dolor, esas circunstancias que nos hicieron daño tendríamos que haberlos trenzado en otra prenda diferente para que cuando la vida te abofetea una y otra vez  seguir tejiendo la prenda de las evocaciones dañinas y sin demora abandonarla en el olvido. Y los instantes felices depositarlos en una tela diferente.
No es frecuente elaborar esa doble tarea  y eso conduce que a la larga te pase factura.
Cuando transcurren los años y extendemos esa tela enmarañada tan larga nos vemos forzados a  ver todas las situaciones unidas o solapadas, los malos recuerdos y los menos malos.
Es nuestra vida y es la que  hemos creado o la que nos  imponemos nosotros mismos.
Podríamos retroceder y volver a comenzar pero ¿quién puede hacer eso? Renunciar a  todo y reemprender de nuevo, es del todo imposible o por lo menos esa es mi reflexión.
En consecuencia debemos convivir con lo que ha sido, es y será nuestra vida.
Nos agradaría en ocasiones, dar un giro de 360º pero aún dando una orientación tan extrema  esa tela, continuaría persiguiéndonos, de tal forma que seguiríamos pensando que los causantes de todo lo acontecido en el transcurso de este camino de espinas, somos nosotros mismos por  no saber curar las heridas a su debido tiempo y nos corresponde seguir con ellas el resto de nuestros días.
Posiblemente, si pudiéramos mitigar el sentimiento que en ocasiones, nos sumerge en la melancolía, fuera mínimo, que apenas se apreciase, pero no suele ocurrir así. Aún mirándolo desde una perspectiva muy optimista  intuyo que en conjunto no tenemos la facilidad de ejercer ese trabajo, poder separar lo bueno que nos sucede en la vida y lo malo, porque forma parte de nuestra existencia.
Con los momentos malos se aprende, te vas endureciendo, coges experiencia, sales curtida y se va formando nuestra personalidad por el contrario, con los felices simplemente gozas de esos momentos saboreando hasta la última gota de ese bien tan corto como escaso.
Desde pequeños deberían enseñarnos a separar los momentos felices de los que no lo son, si fuera así, presumiblemente seríamos más felices, pero me temo que, entonces nuestra enseñanza de la vida estaría muy mermada porque hay más ratos de infelicidad que de dicha.

Corazón loco

Cuando parece que estoy más o menos sosegada, que mi vida se puede considerar que tiene más alegrías que penas bien, no es que sea para echar cohetes al aire, digamos más bien que mis días son anodinos pero serenos, tengo la encantadora idea de estropear mi armonía.
Soy erudita en esa especialidad, tengo la distinción en meter la pata y malograr hasta lo irremediable mi tranquilidad.
Continuamente digo que no soy yo; que es mi corazón que le gusta meterse tenazmente en enredos. Siempre me la juega, me traiciona.
¿Qué necesidad tengo de meterme en semejante desbarajuste? Y estar constantemente haciéndome preguntas con interrogación de si no fuera por…, si me quisiera…, yo le diría…; cuestionamientos, dudas, imaginaciones, todo son cábalas sin la más mínima posibilidad de tener ni una pequeña respuesta.
Yo sólo ansío sentirme como antes, sosegada, sin altibajos, dueña de mi misma pero no, no hay modo.
A ver si me explico; yo me niego a sentirme tan sensiblera, que todo me afecte y sentirme lamentablemente tan sentimental, no es ese mi deseo.
Creía que a estas alturas ya estaba curada y esos temas de amores y desamores ya estaba rehabilitada y que nunca más haría en mi mella y ¡zass! me da de lleno.
Es una complicación, un galimatías de pros y contras.
Será muy bonito, excepcional y todo lo que se quiera decir pero yo, no deseo entristecerme así porque es lo único que hago, afligirme cada día más.
En fin, que no soy yo, que yo añoro mis días juiciosos y serenos, que es mi corazón que me encaja golpes bajos, y vaya golpes! de los que no esperaba, ni tampoco deseo y él, el corazón, me mete en esa invitación de la que no quiero ser participe y ahora, estamos mi corazón loco y yo en un sin vivir…

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