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El rincón de jazmin

El cenicero

 

Éste poema que leeréis abajo es del todo cierto, éste lo escribí un día que reparé en un cenicero que tengo en mi escritorio, es muy viejo, es de cerámica, redondo y en su base lleva una flor dibujada.
Los bordes están rotos y francamente está para tirarlo y no puedo hacerlo, le tengo cariño y os diré el porqué. Es un cenicero que una vez me dio una mujer en unas vacaciones por Murcia. Era mediodía cuando el sol no te deja ni salir a la calle porque abrasa y vi a un perro abandonado, su pelo se le caía por alguna enfermedad e iba con la lengua fuera desesperado por encontrar un poco de agua.
Era domingo y todo estaba cerrado, no encontré ni una sola máquina para sacar una botella de agua y no había bares abiertos. Entonces vi a una mujer que salía de su casa y le pedí que me diera un cuchillo para cortar una botella de agua que llevaba , o una botella cortada. La mujer se quedó asombrada ante mi petición y me dio este cenicero para que el perro bebiera y me dijo, que jamás en su vida nadie le había pedido algo semejante y menos para un perro abandonado. Cuando quise devolvérselo me dijo que me lo regalaba por ser una persona que se preocupa por lo que la mayoría ni se molestaría. No quiero ponerme medallas; esas fueron sus palabras.
Este cenicero no quisiera que se rompiera y si por algún motivo se rompiera lo pegaría como fuese, para tenerlo siempre conmigo. Esa mujer me lo dio y yo lo tengo como si fuera el mejor de los regalos.
El poema lo escribí un día que no me salían palabras por la tristeza en que ese día me tenía sumergida y me fijé en él al apagar el cigarrillo que me estaba fumando.

Podría haber puesto una imagen de un perro abandonado, pero no.... He preferido un perro saliendo de la caja de regalo. La suerte que corra un animal es cosa del dueño.

Poema

Olvida, tu llanto amargo en este día

alegra esa cara y piensa...

Al lado un cenicero muy viejo
pleno de colillas,¡ eso, es cierto!
Me lo dieron para un perro un día que se extrañaron en un pueblo
por ver a un animal enfermo y sediento.
Pedí una botella de plástico, era día de fiesta, todo cerrado
con impotencia no dejaba de mirarlo.
La mujer extrañada por mi locura, ¡sólo es un perro criatura!
pero ante este gesto tan delicado, que ni por mi cabeza lo entiendo,
toma este cenicero viejo y dale de beber a ese perro.
Se lo devolveré en cuanto beba ¡ se lo prometo!
No, por Dios! te lo regalo! yo soy más vieja que esa pieza.
Tamaño desconcierto es tú pena, que sin ser tuyo te desconsuela.
El cenicero cada vez más viejo y mirándolo sonriendo, pienso…
que no se rompa nunca, era de esa señora
ante la extrañeza de mi insistencia por agua para un perro
no entendía el por qué y me dio una pertenencia.
jazmin
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10 comentarios

jazmin -

Gea, y que no se me rompa porque lo pegaría así se hiciera mil trozos.
Es una sensación extraña...creo que esa mujer me lo dio porque ella debió sentir lo mismo al ver el perrito.

Un abrazo.

jazmin -

Sakki, estoy segura que si hubieras visto a ese perrito habrías hecho lo mismo.

Un abrazo grande

jazmin -

Sí, Margot hay cosas que no tienen ningún valor, pero les tenemos auténtico cariño por algún hecho en concreto.
Si vieras el cenicero...dirías está para tirar, pero no puedo.
Sólo soy una persona, nada más.

En cuanto a Charo ya le he dicho que nos haga compañía, pero que de mi no espere que construya nada, que le saldría un churro jajajaja, eso sí, me encantaría tenerla de vecina y en lo que sepa me tiene a su disposición.

Un abrazo muy grande

jazmin -

Espartaco, es uno de los objetos preferidos que tengo. Estoy segura que esa mujer que me dio el cenicero también era muy sensible.

Un abrazo.

jazmin -

Charo, a ver si te animas y te haces una... Bueno a mi no me la pidas porque te saldría un churro jajajaja, la tengo gracias a Margot.

Un abrazo grande.

Gea -

A veces un simple objeto se convierte el el más preciado símbolo de un recuerdo, de una buena acción. Como en este caso el cenicero que te regaló aquella señora.
Es bonito que lo conserves.

Un abrazo.
Gea.

Sakkarah -

Un gesto muy bonito. La gente es cierto que no se preocupa ya de nada; pero...aun quedan bellas personas.

Un beso, Jazmín.

Margot -

Las cosas siempre, siempre y digo siempre, tienen un valor añadido, el valor que nosotr@s les damos. Hay muchas formas de sentir, tod@s somos distint@s. Mientras un acontecimiento para algunas personas es poco más o menos que nada, hay quienes guardamos servilletas, billetes y coleccionamos miradas..., o, lo peor lloramos, porque cualquier acción, humana o animal es capaz de conmovernos.

Entiendo tu cariño por ese cenicero viejo, mi casa esta llena de esas pequeñas cosas, aparentemente sin valor, son mis cosas y cada una de ellas tiene el poder mágico de trasladarme a otro tiempo, junto a personas que ya sólo existen en mis recuerdos.

Espartaco tiene razón, aunque yo con "un poquito" más de conocimiento le diría: tienes razón Jazmín es una gran mujer.

Un abrazo, muy grandote.

PD. A Charo, le vamos a abrir una sucursal por estos lares, me encantaría tenerla como "vecinita" a tiempo compartido y -sin infidelidades-

Otro abrazote para ti, preciosa.

ESPARTACO -

Lo loable y magnánime de tu proceder ha quedado al descubierto en este escrito y poema; y para ello, no era necesario en realidad cenicero y perro. Lo que te dió en realidad esa mujer es lo tuyo que ya tenías; sensibilidad humana. Un beso. E.

Charo -

Felicidades por tu página, Jazmin, acabo de descubrirla desde la de una amiga de ambas; espero verla llena de relatos, sentimientos y anécdotas, sé que así será, toda tú, eres palabra escrita.

Un beso.
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