Éste es un poema que escribí hace mucho tiempo, me metí en un concurso y quedó clasificado para estar junto a otros poemas en un precioso libro que hoy mismo he ido a recoger a correos. Claro que, no es gratuito y lo he pagado algo caro. No obstante, es de gran satisfacción para mí y creo que, lo sería para cualquiera al ver su poema en un libro poético de habla hispana compartiendo páginas con grandes poetas aún siendo desconocidos.
He estado leyendo algunos de estos poemas y no sabría decir cual es el mejor. Entre todos los poemas participantes uno queda elegido como el mejor y el que ha sido seleccionado es bellísimo y que he acabo de felicitar por e-mail.
He enviado más poemas y han quedado semifinalistas para el premio, no es gran cosa dicho premio. Lo importante es, que quedarán escritos en otros libros. La pena es que, no los puedo comprar todos por el encarecimiento de éstos.
Es una gran lástima que personas que les gusta escribir poemas no puedan acceder a editar todos los poemas en un solo libro, tenemos que compartir las páginas del mismo con otros poetas que como yo, no podrán comprarlos todos.
Supongo que ahí radica el negocio, que los noveles al ver nuestro poema en un libro, lo compremos al precio que los editores lo estimen oportuno. En fin, hay que conformarse...
Lo importante es saber que esos poemas que en su día hicimos queden escritos para la posteridad y, ¿quién sabe? puede que algún día vea los títulos de esos libros en una librería a un precio que pueda llevármelos todos en los que estén mis poemas.
Palabras
Palabras, palabras que un día escribí cuando el corazón me hablaba; no era yo la escribía, era esa máquina que los copiaba. Palabras, palabras que se lleva el viento, aquellas que me decía mientras bombeaba en susurros y en silencio, a esa fuerza que a veces arrasa; dile que le quiero ¡eres mi esperanza!. Palabras, palabras escritas que hieren y amordazan, que te hunde en las profundidades para gritar con firmeza que todo es desesperanza. Palabras, palabras que llenan el vacío de alma enamorada, ecos que te engañan como en las montañas más altas. Palabras y más palabras que no sirven para nada, escritos en papeles… para tirarlos mañana.
Cuatro esquinas tiene el año; que al esquinarlas van cambiando. Cada una tiene sus rasgos, narrando una a una todo su encanto
Comenzando por alguna; pues una debe ser primera. Las cuatro adivinan su data cumplidora.
Principiando en el invierno, ya que a mi se me ha antojado; quizás por ser gélido, porque el sol se ha volteado.
Decorando con empeño la blanca nieve precipitando con pureza en el pavimento, de gran belleza verla trapeando y tamizando un blanco manto que a los ojos es de halago.
Por hacerlo encadenado; reaparece le primavera y lo que estaba apagado deslumbra en las praderas.
Al recibir ese calor arropado a todo lo que es amado. Renacen las flores que estaban dormitando y el agua, antes sólido corre fresca, rápida y cantando para descansar en los meandros.
Retoña la vida a pasos desproporcionados y con la lluvia de los meses ya preparados; mojando la tierra, los ríos y los lagos, nacen hasta las flores donde antes era secano.
Tercera esquina; verano. Calor sofocante y de refresco inmediato, si haces un alto debajo de un árbol, no hay mejor fresco aprovechado.
Y según van pasando los días la flora decrece, languidece, se torna palidecida… por sufrir calores tan ardientes
Todo lo que floreció engalanado se va atenuando en tonos pardos. El edén se está maquillando; para heredar el final ángulo de las cuatro esquinas que estoy contando.
Llegando en un susurro el otoño; equinoccio del color indeciso, que si en primavera era majestuoso éste es, de color pajizo.
Como si se apagasen las pátinas radiantes; para cederle tonos de descanso y, no por ello son menos brillantes pero sí, contrarios.
Pasea por todos los caminos y percibirás descanso; se ha dispuesto a dormir su letargo, para aguardar de nuevo el primero que ya he citado.
De los cuatro costados; estos son los cuatro ángulos todos muy bien diseñados, un cometido muy bien perfilado y son las esquinas que he señalado.
Se acercan las elecciones municipales y es de pena el dinero que se llega a gastar en los medios de comunicación, en carteles propagandísticos, en alquilar polideportivos o zonas grandes para decir lo contrario un partido de otro.
Es triste ver la de millones que se emplean en esas naderías cuando la mayoría sabe perfectamente a quien va a votar, no votar o simplemente se va a abstener.
Todo ese dinero que se gasta a raudales y sale del erario público debiera de ser para casos más importantes. Se podría beneficiar a tantas personas que no llegan a fin de mes por ejemplo, los ancianos que viven casi en la pobreza por no decir extrema pobreza, o esas viudas que con apenas 500 euros tiene que sobrevivir todo un mes y que siempre me pregunto ¿cómo lo hacen? Sin duda deben de pasarlo bastante mal; sabiendo lo cara que está la vida, es muy difícil llegar con esa cantidad, a no ser que pasen mucha necesidad y restricciones. También se podría emplear ese dinero en mejorar carreteras, colegios, hospitales y porqué no? contratar más profesionales de la medicina , en concreto de cirujanos y que las listas de espera no fueran tan largas. Se me ocurren infinidad de cosas en las que emplear ese dinero y si dijera de enumerarlas me pasaría días en hacerlo.
Los políticos, deben de pensar que somos algo estúpidos por mucho que unos prometan lo que otros no prometen o simplemente por llevar la contraria a los que ya mandan llegan hasta a rayar la ilegalidad diciendo algunas cosas que se te pone los pelos de punta.
Sin ir más lejos en el municipio donde yo vivo, un partido está creando la xenofobia para ganar puntos. Algo que no se debiera permitir. Atacan a los inmigrantes con su verborrea y no se dan cuenta de que no los cree nadie. Cierto que la inmigración es un grave problema, pero a todos no se les puede clasificar de mala gente, cuando este personaje que lidera una lista los está tachando a todos por igual. Hay inmigrantes que son buena gente y que han venido a nuestra comunidad para poder tener una vida más digna, tienen una familia que tienen que sacar adelante y poco a poco se van integrando a nuestra sociedad y en lugar de animarlos los hunden creando esta especie de cortina de separación y animando a que la población sea racista.
Yo, soy de las que piensan que cada uno sabe muy bien a quien quiere votar y por mucho que uno u otro partido diga esto o aquello no van a cambiar su voto. De hecho yo soy de izquierdas y siempre he votado a una posición, ahora entiendo que lleva muchos años en el poder y se empieza a ver como cierto desahogo por su liderazgo, y ya no me gusta …Veo ciertas cosas, como por ejemplo una zona que es montaña querer urbanizar una pequeña parte de ella, y pienso ….uy!! mucho poder tenéis, lo peor, es que me enteré de casualidad,, no lo decían y eso me mosqueó. Escribí al regidor de urbanismo pidiendo que aclarara ese asunto tan callado antes de las elecciones y así lo hizo. Resultado; que mi voto esta vez no será para ellos porque su gestión de quitar parque natural no me gusta nada. Ya se sabe empiezan por una pequeña parte y terminamos sin Serralada, así que a votar a los que están en contra, eso sí, siempre de izquierdas. Porque están los de derechas que critican esa gestión y me acuerdo que querían hacer nada menos que un campo de golf para disfrute de unos cuantos y el deterioro de una inmensa zona boscosa y de gran valor para mi ciudad.
En fin… a ver si de una vez por todas se dan cuenta de que si hacen las cosas mal, se les pasa factura. Ahora bien, el que es de izquierdas creo que, jamás se declinará por votar un partido de derechas por mucho que prometan, todo lo más que hará es no ir a votar o abstenerse.
De momento con su planificación tan silenciosa sobre el descalabro que quieren hacer en la Serralada una vez pasadas las elecciones, ya tienen un voto menos, el mío y creo que, el de muchos que conozco. Una manera de hacerles ver; que su gestión deja mucho que desear y les quitamos nuestra confianza y por consiguiente su poder.
Pido tiempo, tiempo para olvidar, Y me pregunto… ¿olvidar qué...? si no hubo comienzo no habrá final, sólo era mi mente que fantaseaba sin parar. No puede sucumbir lo que no ha nacido aún. No hubo principio, ni tampoco puede haber final, porque lo que no ha comenzado nunca puede acabar.
Un hombre está sentado en la puerta de su casa tomando el fresco debajo de un árbol en un día de mucho calor y un perro se pasea de un lado a otro con la lengua fuera.
En esto que pasa un gitano con una máquina de rapar de aquellas antiguas y le dice: -, qué compadre, ¿pelo al perro?. El hombre lo mira, se encoge de hombros y le contesta: -, pues pélalo.
El gitano con su rapadora crac crac crac….. y pela el perro, mira al hombre y le dice: son 5 pesetas.
Éste se lo queda mirando perplejo y le contesta: -, y,yo que se, si te ha dado la gana de pelar al perro.
El gitano muy mosqueado le dice: -, es que el pelao del perro vale eso, compadre.
El hombre más mosqueado aún que el gitano le replica: -, y, a mi que me cuentas, si el perro no es mío!!
-, ¡Un voluntario para un espectáculo alucinante!! ¿quién se atreve? gritaba el mago -, Voy a demostrar mi gran puntería… -, Yo!!, yo!!, gritaban algunos, en aquél circo esperando su momento de gloria por su valentía. El mago, un hombre de avanzada edad, su barba denotaba que así era. Era muy blanca al igual que una de su cejas. La otra ceja ni se veía del enorme parche negro que tapaba su ojo izquierdo. Llevaba un turbante en la cabeza de color dorado que hacía juego con una gran capa que le llegaba casi hasta el suelo. Debajo de ella vestía un traje blanco tipo árabe, con pantalones bombacho. Sus botas eran tan puntiagudas que se veían las puntas levantadas y encima de ellas como una especie de bolas también doradas. Cuando se reía se podía ver como sus dientes brillaban, pero no por blancos, sino porque sus piezas dentales eran de oro.
-, A ver, a ver, muchas manos veo levantadas!!, veamos a quién elijo, decía. Las manos levantadas cada vez eran más y él miraba de un lado para otro haciendo su show. Se acercó a alguien que estaba en la primera fila, que no levantaba la mano y dijo: -, tú! -, Yo? no he levantado la mano, elija a otra que sí lo haya hecho -, No! vas a ser tú, porque veo que tienes miedo. -, No, yo no quiero salir a escena, elija a cualquiera que se le ofrecen. Él con gran carisma, simpatía y con buenas tablas de saber manejar bien la situación dijo en voz alta -. ésta muchacha va a salir. La cogió de la mano y sin que ella pudiera decir ya nada más la hizo levantarse.
Una vez en el escenario siguiendo su gran juego, el mago hizo un gesto con la mano hacia arriba y de inmediato bajó una rueda de madera que quedó en medio del escenario y cogiendo la mano de la muchacha que había elegido, la acercó a ella y la puso de espaldas a esa gran rueda diciéndole muy bajito -, no tengas miedo no va a pasar nada.. La ató de pies y manos en posición de vitrubio mientras, ella cada vez estaba más asustada. Luego le tapó los ojos y dijo muy fuerte: -, veamos que puntería tengo….
La muchacha cada vez estaba más aterrada y aún más cuando dijo el mago -, tiraré los cuchillos de espaldas, tan sólo con un espejo que pongo enfrente mío. Pero que dice este hombre, pensó sobresaltada ante lo que estaba oyendo. Ella quería soltarse, no veía muy clara la situación, entre el ojo tapado, de espaldas a ella y sólo mirando un espejo que devolvía su imagen al mago, aquello era un mal sueño y no veía un final nada feliz. Se puso muy nerviosa y le dijo -, suélteme de aquí no quiero correr ningún riesgo. Entre la música de fondo, las aclamaciones desde las gradas y el parloteo continuado del mago, éste parecía no oír nada y ella que tenía el cuerpo paralizado por la forma en que la había atado y aún más por el pánico que cada vez se apoderaba más de ella, pensando que, sólo con un pequeño parpadeo por parte de ella el dichoso mago podría errar el lanzamiento de sus cuchillos…
Se oyó un repique de tambores y el miedo de la muchacha fue creciendo al ver que la rueda empezó a girar -, Ahh!!, esto qué es? De aquí yo no salgo viva, encima gira la rueda ,un ojo tapado, de espaldas y por un espejo que me refleje… vamos, que entre directamente a matar, sería lo mejor. Mientras pensaba todo este cúmulo de contrariedades, su tez se puso tan blanca como el traje del loco que iba a lanzar cuchillos en contra de ella, y su miedo crecía cada vez más, añadiendo el mareo que le entró al notar como giraba su cuerpo, estaba a punto de vomitar de la angustia que le entró. Y de golpe notó como un cuchillo quedó clavado en la madera y otro y otro más y así estuvo un rato notando como golpes secos se producían en la madera. Ella, cada vez más aterrorizada no meneaba ni un músculo de su cara, pensando en que iba a desacertar el lanzamiento y un cuchillo podría desviarse y darle a ella.
Mientras giraba y el mago seguía tirando cuchillos ella se puso a pensar que la rueda era el mundo y los cuchillos el destino. Si errase el lanzamiento de uno de ellos podría lastimarla de manera superficial, dejarla bastante grave, o acabar del todo con ella. Luego pensaba bueno no me está ni rozando, sólo noto el golpe del cuchillo en la madera parece que lo tiene por la mano.
-, Y ahora más difícil todavía!!, lanzaré los cuchillos con los dos ojos vendados, gritaba el mago. ¿Quéee? Oiga mago, haga el favor de soltarme ahora mismo, ¿ es que quiere matarme, o que le pasa? Gritaba ella descompuesta y espantada, busque a otra que quiera ponerse aquí y que quiera morir que yo ya he tenido mi cupo, Oigaa!!, que me va a dar un ataque al corazón!! El mago, la veía como gesticulaba algunas palabras pero no oía nada ya que el murmullo de la gente cada vez era más alto ante el entusiasmo del acontecimiento que iban a presenciar.
Ella no veía nada pero seguía notando los golpes secos cuando se clavaban los cuchillos al lado suyo, -, como me roce lo denuncio, lo juro!! se prometía así misma. La gente aplaudía alocada al ver la exhibición, mientras tiraba una, otra y otra vez . no parecía que se acabasen los cuchillos. Debía de tener una cuchillería muy bien surtida… Se oyeron unos aplausos mucho más altos y la gente gritaba -, bravo bravo!! ella respiró hondo -, por fin.
El mago se acercó a ella le quitó la venda de los ojos y soltando sus cuerdas de las manos y los pies le dice: -, ahora voy a hacer el de cortar a las personas. Ella lo miró con rabia y le dijo: -, pues si me lo hubiera dicho usted antes.. le juro que para ese me hubiera presentado voluntaria porque ahí, si hay truco pero esto de los cuchillos es muy fuerte, porque vamos de goma creo que no son…El mago la sonrió y le dijo : -,quiere ser usted la agraciada para que la corte?-, No!! por hoy ya tengo suficiente…mi adrenalina me sale hasta por los pelos…
Cuando salió del circo ya más calmada pensó: esto es una comparación aplicable, esto es como la vida. La rueda dando vueltas era el mundo y dentro del mundo estamos las personas que recibimos golpes bajos . Sí, como la vida, que a base de estocadas te va dañando el alma y, si una de esas estocadas es demasiado penetrante, no puedes olvidar nunca, o por lo menos, cuesta hacerlo. Una similitud un tanto rara, pensaba, pero muy parecida sólo que, sin cuchillos. No obstante te desgarran mucho más el interior.
Sí, así era la vida,, o quizás era el destino ¿quién sabe? te va clavando cuchillos que te van hiriendo, curas esas heridas una y otra vez y sigues tú camino hasta que, un último cuchillo, tarde o temprano llega y pone el punto y final a nuestra existencia.
“Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin; la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquellos que gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como alimañas por defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y hacerlo con tatuajes que después nadie ha de borrar ya”.
Éste es el comienzo desgarrador del libro “ La familia de Pascual Duarte” de Camilo José Cela.
Siempre me ha hecho pensar éste párrafo por su dureza y lo leo a menudo; él, en el fondo no se considera malo, y no le faltan motivos para serlo, así lo confiesa, por todo lo que hizo. Sin embargo antepone que lo hizo la lamentable vida que tuvo a mal albergar de miseria, poco cariño y la aspereza en su camino en el que sólo encuentra pinchos que endurecen su carácter y que nadie puede quitarle porque ya están muy clavados y se han endurecido como callos.
Y cuando lees ese libro no piensas en las maldades que cometió, al contrario, te encariñas con el personaje y le das un trato de favor porque su vida fue un auténtico camino de espinas.
“Unos nacen con estrella y otros estrellados” éste refrán es tan auténtico como el párrafo arriba escrito.
Cuantas veces nos decimos; ¿porque tengo esa nube negra en mi cabeza y todo me sale mal, en cambio a otros todo les viene de cara?.
No creo mucho en el destino, pero cuando leo cosas así, entonces pienso; cuando nacemos tenemos un destino señalado, para unos de muchas alegrías y bonanza. En cambio, para otros todo son tristezas y pesadumbres. Para luego acabar todos en el mismo lugar.
En una ocasión muy especial para ella, se compró un vestido de ensueño, era de tela de raso y de color lila muy brillante. Se componía de dos piezas un corpiño con escote palabra de honor y bordados de lentejuelas con algunas pequeñas figuras. La falda del mismo color; era de vuelo que caía hasta los tobillos. Terminaba como complemento un pañuelo del mismo color para tapar los hombros. Los zapatos eran también en el mismo tono, con tacones muy altos, algo que no le gustaba demasiado, pero para la ocasión creyó que eran imprescindibles. Como tocado optó por hacerse un gran moño acabado en forma de mariposa que una gran peluquera le hizo y alrededor del mismo le puso algunas orquillas en forma de mariposas también en tono lila.
Ya habían pasado tiempo y ella no volvió a ponerse ese vestido, demasiado elegante y muy de fiesta, decía. Lo tenía guardado en un armario debidamente tapado, lo guardaba como un tesoro ya que nunca había tenido un vestido tan bonito.
Hasta que un día, volvió de nuevo a pensar en el vestido y lo sacó del armario para mirarlo y le vino la idea a la cabeza; me lo pondré cuando él me lleve algún día a bailar. Sí, eso haría planeó con ilusión, ya que se había enamorado de nuevo. Era algo que no esperaba que volviera a suceder y ocurrió. No sabía como podría hacerse posible ese sueño ya que lo veía casi inalcanzable pero no sería imposible pasar unas horas con él, era todo cuanto deseaba.. Ella se imaginaba de nuevo con ese vestido y con los zapatos tan altos, pero tenía una idea en la cabeza y era que no se haría ningún recogido con su pelo. Quería que él hundiera sus manos en su pelo y se lo revolviera como ella haría con el de él. Notar sus manos entre sus sienes mientras la acariciaba para que le quedara grabado siempre su tacto. Soñaba con cosas tan simples como unas horas con él bailando entre sus brazos y notar como la apretaba con suavidad, un beso rozando los labios y algunas palabras de amor. Sólo pensaba en momentos muy tiernos porque así sentía su amor, lleno de dulzura. Quizás sería la primera y última vez que podrían estar juntos. No quería nada más. Eso le serviría para recordarlo mientras viviera.
Pasó ya bastante tiempo y vio que esos sueños no eran compartidos, Se había dado cuenta que la única que soñaba era ella , todo era fruto de su propia fantasía. Quimeras que ella sola iba maquillando. Se sentía hundida, traicionada y en ocasiones lo odiaba. Luego, se daba cuenta que no podía odiarlo, después de todo, ella no podía obligarle a que la amara. Entonces, se odiaba a sí misma por ser tan cabeza loca y entregar el corazón a quien no le importaba absolutamente nada.
Ya se había hecho a la idea de que sólo eran sueños, seguía amándolo pero ya no soñaba con esas escasas horas junto a él.
Un día, se dispuso a arreglar el armario y vio el vestido lo cogió y lo sacó de la bolsa que lo cubría, viendo con asombro como el vestido estaba lleno de agujeros. Una polilla había hecho de las suyas y lo había roto. Comenzó a sacar toda la ropa que tenía guardada y vio que no había nada estropeado excepto su vestido. Desolada se lo quedó mirando y pensó; sabía que nunca más podría lucirlo... a quedado tan destrozado el vestido como está mi sueño.